sábado, 22 de marzo de 2014

Amarte



               Amarte a sido la peor desventaja que he tenido en lo que me queda de vida, amarte es un profundo grito que se desvanece como eco en las inmediaciones de tu corazón, soy sólo una pieza existente en el tablero de tu ajedrez amoroso, tal vez soy un simple comodín que escondes bajo la manga, para no quedar varado en este fango de la soledad

              Esto es una especie de juego sadomazoquista por nuestra parte, se nota que queremos pero a su vez nos detiene un temor que quema por dentro, un temor que fue amamantado por nuestra decepciones, eres el pecado que mas quiero cometer en mi remota existencia, eres una pieza clave en la locomotora de mis entrañas

              Tu pausada sonrisa me hace revivir los momentos en donde tu y yo fuimos el núcleo y el magma más ardiente y puro, esa sonrisa torcida me da suficientes motivos para odiarte y a la vez amarte, eres una parte de mi álter ego, eres un karma escondido en mis huesos y a la vez eres un ángel que vino a velar por mi en este purgatorio maldecido

              Ese silencio abrasador consume cada una de mis células, cada pedazo de mi alma, eres ese huracán interior que te deja en la desolación, pero te conviertes en el sol que renace confuso de la tempestad aparente de mi vida efímera y esporádica, cada día crece y se ahondan las caricias agrietadas que dejaste en mi piel lozana, hay una cruz que es muy nuestra, pero creo que se ha vuelto radicalmente mía pues supongo que soy quien camina este calvario

              Cada día el cual te veo siento como se me clavan al cuerpo las estacas de tus deseos, tus pensamientos cubren mi piel y la van desintegrando, quedando expuestos músculos, tendones, carne y venas, esas venas en mis muñecas siempre han estado abiertas, no por ti, pero si fuiste un incentivo a hacerlo

              El tiempo dejó que los dos tomáramos diferentes caminos, aun no entiendo como está estructurado este destino, pero por algún motivo de nuestras vidas aisladas arenas de costas se conectaron una a la otra, mezclándose sutilmente en aguas tranquilas

              No sé a que estoy o quiero jugar, aunque no es un juego, parece algo irreal, donde ambos no sabemos qué sentimos por nosotros, el cielo y la luna infiel son simples jueces en esta corte celestial, ojos omnipotentes juzgan nuestras palabras, bocas lascivas critican nuestras caricias entre cortadas

              Este océano cada vez se vuelve más profundo y me quedo sin insumos para sobrevivir en estas aguas infectadas de traiciones que con colmillos afilados destrozan toda esperanza, yo procuro no cansarme de remar hacia aguas desconocidas, pero mis brazos están débiles, tal vez quieren que tus manos aparezcan del cielo a salvarme de esta maldita soledad

              Quiero mantenerme distante, pues de cierta forma tu y yo no nos podemos amar ni tener, somos un pasado, somos un barco que naufragó, un muelle que cayó, un puente que cedió ante la realidad de nuestras distintas verdades

              He negado mil veces que no te amo ni te podré amar, es mentira, soy un falaz de mi propia existencia, engañando a rocas dogmáticas, no quiero simples opiniones que a su vez se vuelven venenosas al alma y destruyen mi tejido capilar

              Te amo y no lo voy a negar, pues tu sabes que es verdad, nuestras miradas se comunican algo pensativas, recordando cuando nuestros cuerpos se volvieron una mezcla de amor y pasión juvenil, el trueno de mi corazón le daba santa tranquilidad a tu cuerpo ya vertido, eramos una tormenta eléctrica en el mas verde llano, quemando arboles al horizonte, destruyéndonos, surgiendo de las cenizas, amándonos simplemente, queriéndonos de formas que sólo nosotros podemos codificar

              A la vez quiero que nunca hubiera pasado nada entre los dos, pero como no admirar un amor que ardió con tanta pasión que por su forma prematura se fue apagando quedando en simples carbones y cenizas posiblemente húmedas, ojalá te conviertas en ave y vueles lejos hacia el infinito y consigas un camino paralelo al mio, aunque me amargue la vida, podré vivir sin ti

              Pero cuando te veo y tu ojos se fijan en esta armadura casi vacía, siento un futuro, siento una manera diferente de vivir, siento que aun estoy herido en algún lugar de tu interior, ambos nos tememos, pues fueron injustos y fuimos injustos con nosotros mismos, ahora me queda una única opción y es seguir hacia donde sea, pues nada esta perfectamente escrito en estas páginas en blanco, aunque en mis noches secas y deterioradas pienso sin descanso en crear una maravillosa historia donde podamos ser ambos, protagonistas en completa y satisfactoria libertad, en una sociedad sabia y justa, donde sólo podamos tenernos el uno al otro hasta que la eternidad nos devore en su milenaria línea de tiempo y quedemos petrificados como dos corazones en llama ardiente en la historia inmortal.

  Román Hernández

No hay comentarios:

Publicar un comentario