sábado, 22 de marzo de 2014

La botella burbugeante



Abre aquella botella que esta insistente, posa tus manos sobre ella y demuestrale quien es capaz de destapar y beber de lo que hay en el interior
La tela roja que viste el ambiente con cada grado de alcohol que catamos va subiendo su intensidad colorifera
Un aroma sutíl, se despliega como pergamino blanco sobre esta manchada alma mia, deja segmentos de estela y yo voy detras de el, inhalando todo lo que transpira
Los pesones de las esculturas se tornan un poco rosa cuando se escuchan en el espacio ecos de posibles besos, las barras de chocolate se derriten impacientes y caen desnudas sobre las virgenes fresas que yacen en la mesa de cedro
Esqueltos vidriosos de las botellas vacías andan esparcidas en un lugar del entorno, ellas demuestran que una guerra aun no ha terminado, y que probablemente el tiempo se pause hasta que una gota de vida caiga agonizante en el suelo frío
La luz se ha debilitado, apenas puedo percatar algunas siluetas con la luz natural que irradia la luna, me gusta como se mueve, muchas uvas estan dispersas sobre la alfombra, y una copa de bronce me pide algunas gotas de vida
Aquí nadie se acobarda, esto es como la guerra santa, las lanzas están erectas, las flechas verbales excitadas, solo falta que el grito de guerra desgarre estos cuerpos sin armadura
Se escucha un crugrir de hierro y carne, la batalla es apotiosa, rios de sudor desembocan sobre telas de seda, las manos se cruzan y un silencio pervalece por varios minutos
Salve! se escucha a lo lejos, una mueca de satisfacción con cansancio dice que todo acabó, los cuerpos sobrevivientes se asicalan y preparan para otra noche y en otro nuevo campo de batalla, tal vez para un posible cataclismo emocional.

Román Hernández

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