Pequeñas dosis de una sustancia nociva y milagrosa caen como lluvia por todo tu cuerpo, son letras, palabras, discursos, que se adhieren a tu carne como
plástico derretido, y sientes como quema cada célula de tu organismo descubierto
Vienes desnudo a mi puerto, soy tu vicio maldito, soy la droga
de todos los carnales humanos, simplemente me he convertido en tu enfermedad, en tu único refugio, me gusta la forma con la que consumes mi existencia, sigue inascándome, has que no quede si un solo gramo de mi fuera de
tu compleja estructura
Las cascabeles han comenzado a sonar desde mi interior, te acercas
cada vez más, ya no te importa el miedo, pues el temor de ser descubierto lo haz dejado envuelto en cualquier basurero, abres la boca con similitud a una pose de deseo y complaciencia, eres un gemido hurtado en el silencio
de esta media noche fría
Tus nalgas juegan con mis manos, tu provocativo falo emocional
penetra complaciente las paredes de mi cueva, eres un pecador que derrama su vitalidad sobre las cruces prejuiciosas de la sociedad
No entiendo tu forma de ver el mundo, eres diferente, pues siendo
racional te envenenas con mi vida y eso me divierte, te has convertido es una marioneta muy honesta, que me entrega sin compasión todo lo que necesito de ti
Tu sexo es una obra de arte, tu personalidad es un cadaver exquisito,
me envuelves de cierta forma en un juego pasional de odio colectivo, te gusta este camino tortuoso y vas a contra viento, vas directo hacia mi huracán personal, eres único pues haces lo opuesto, teniendo una doble vida
No es magia negra, es mi solicitud armada de antivalores la
que te hace rendirte ante este cuerpo bebido por los años inclementes. Debajo de esta piel existe un alma vieja, milenaria, no te culpes por que te llame la atención o te guste, se que buscas en mi lo que la sociedad no
te dá, no quieres escapar de este supuesto embrujo, quieres vivir en esta jaula lujuriosa
En mi ya no existen los buenos sentimientos, solo de ti quiero
sexo, no esperes clemencia de mis labios, ellos solo quieren nutrirse de tu piel que envuelve al falo, tu posees el poder de mi sistema, no te amo, me desvelo por tu dolor
Enseñame a quererte, pues podré tener ánimos, atrévete a
doblegarte o a irte de una vez por todas, en este momento lo que necesito son algunas gotas de sangre y miel, necesito tus labios posarse sobre mi cuello, déjame por un minuto olvidarme de mi, quiero concentrar toda mi atención
lasciva en tu silueta hermosa y delgada
Ven y pide más, atragantate de toda esta maldita mentira, ahógate,
vomita, siente como el veneno de mis palabras corrompen tu tejido capilar, soy simplemente un psicótico omnisciente violento, pues mi boca es mando, mi lengua es castigo, y mis códigos descodificados son la perdición del
alma
De ti en este momento queda es tu piel vacía y lozana, te veo
rendido en estas sábanas, ya no puedo seguir bebiendo de ti, pues ya agote todos tus recuersos, tal vez cuando vuelva, sea un impacto contundente, pues será un hecho desicivo de muerte o eternidad, todo está en afirmar
o no ésta verdad que se enconde entre los dos.
Román Hernández
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