La botella de vino goteante se ha detenido, su líquido se rehúsa a seguir dándome sus dulces notas de alegría y dolor
Ni uno más ni uno menos, todo
acaba aquí en esta mentira llamada verdad, no es mi película la cual está rodando, es otra muy compartida, demasiado ajena para ser mía, un tanto particular
Mi cuerpo se secó como una
roca a la orilla del acantilado, fría y sola, lejana a futuros abrazos y sabores, es un tiempo que nunca se acaba pero que se me agota
Estás a millas de mí teniéndote
a centímetros en esta cama vacía en otras connotaciones
Soy aire para tus besos, soy
agua para tus manos, eres inerte a mis caricias, no somos nada, tal vez historia
Las esperanzas se fueron alejando
de mis brazos, mi integridad fue consumiéndose a pedazos, quedo aquí en el medio de la nada, sin rumbo fijo porque el norte me lo daban tus labios
Soy un fósil, un trozo de roca
cósmica que viaje sin sentido por el espacio oscuro, me desaparezco ante el ocaso, apenas puedes ver mi rastro cuando me vuelvo invisible ya para tus ojos
Estaré indispuesto en algún
lugar de este planeta, fuera de cualquier órbita, soy una estrella fugaz viajante, desconocida e intrigante
Soy apenas lo que tu cerebro
pueda procesar, pero tú, Eres aquel que consumió mi vida entera, me dejas vacío y agotado, me sueltas las manos y te vas a un futuro inconexo.
Román Hernández
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