sábado, 22 de marzo de 2014




      La botella de vino goteante se ha detenido, su líquido se rehúsa a seguir dándome sus dulces notas de alegría y dolor
          Ni uno más ni uno menos, todo acaba aquí en esta mentira llamada verdad, no es mi película la cual está rodando, es otra muy compartida, demasiado ajena para ser mía, un tanto particular
          Mi cuerpo se secó como una roca a la orilla del acantilado, fría y sola, lejana a futuros abrazos y sabores, es un tiempo que nunca se acaba pero que se me agota
          Estás a millas de mí teniéndote a centímetros en esta cama vacía en otras connotaciones
          Soy aire para tus besos, soy agua para tus manos, eres inerte a mis caricias, no somos nada, tal vez historia
          Las esperanzas se fueron alejando de mis brazos, mi integridad fue consumiéndose a pedazos, quedo aquí en el medio de la nada, sin rumbo fijo porque el norte me lo daban tus labios
          Soy un fósil, un trozo de roca cósmica que viaje sin sentido por el espacio oscuro, me desaparezco ante el ocaso, apenas puedes ver mi rastro cuando me vuelvo invisible ya para tus ojos
          Estaré indispuesto en algún lugar de este planeta, fuera de cualquier órbita, soy una estrella fugaz viajante, desconocida e intrigante


          Soy apenas lo que tu cerebro pueda procesar, pero tú, Eres aquel que consumió mi vida entera, me dejas vacío y agotado, me sueltas las manos y te vas a un futuro inconexo.
Román Hernández

No hay comentarios:

Publicar un comentario