A veces la vereda torcida de mi caminata diaria se hace cada vez más empinada, o tal vez son mis piernas las que no quieren andar, pues tantas piedras para
escalar cansan repentinamente a cualquiera que tenga mi realidad
Nada es fácil en esta guerra de rosas y espinas, cruces y agua
bendita, un caos en la tranquilidad, un cataclismo muy individual, que nadie puede notar, excepto por algunas lágrimas que se pueden brotar del corazón
Los acantilados hoy amanecieron alegres, pues la marea les hizo
acabar con toda esa soledad, pues sus gotas refrescaron las piedras secas en él, el pasto permanece húmedo, creo que el invierno ya esta sentado en esta estación, pues la noción del tiempo la perdí hace muchos meses atrás
Gritos, desorden, vidrios rotos, es como una fiesta de nunca acabar,
ojalá que los peregrinos limpien toda esta pocilga, yo sigo aquí pintado entre los cuadros de la pared, tal vez la silla vacía haya sido sinónimo de mi ausencia
La casa se ha envejecido en tan solo unas semanas, pues es como
que el tiempo quisiera acabar con esto, o por los menos con mi existencia, todos los días se repite la misma canción, parece un gallo electrónico, es una melodía que va y viene
Guardar silencio es la mejor opción, no quiero irrumpir
en pensamientos desorientados, creo que todos ya sabemos cuales son nuestras responsabilidades, aun no entiendo porqué el cielo se mantiene con ese color tan oscuro, creo que la nubes hacen orgías celestiales con los rayos
Todos parecen felices en esta celebración pagana, creo que
no soy del grupo o soy un simple entrometido en la que llamaba mi casa, prefiero sentarme horas y horas y agotarlas hasta la media noche en mi ordenador, me siento en mi propio mundo, nadie me puede fastidiar, estoy en soledad
Cada noche recuerdo besos extintos, caricias prohibidas, siento
como algunos labios me llaman desesperados a la media noche, quisiera ir a auxiliarlos, pero ya estas ganas se han desgastado, soy prematuro en los sentimientos, y ya las emociones se las han comido los cerdos de las decepción
Pronto prenderé esta nave, y con propulsión me iré lejos, muy
lejos, a conocer más allá de estas fronteras un poco grises, quiero buscar un poco de color para aplicarlos en mi nueva pintura, aquella obra es ajena y no esta permitida ciertas modificaciones, me voy, mi distancia es la
solución.
Román Hernández
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