Sería poco decente dejar que tu cuerpo se quede deambulando por las calles frías de esta noche perversa
A lo lejos se
puede escuchar una canción sefardí, más allá un tango que hace estremecer lentamente las caderas, subiendo desnudo por cualquier entrepiernas
El olor es el
mismo, es milenario, los cuerpos yacen desnudos, quieren más que amor y pasión, desean sentir la penetración de sus cuerpos, desean volverse, mezclarse el uno al otro
Pétalos de rosas
viajan por el pavimento acariciado por los pies de muchos seres nocturnos, ahora ven y traspasa esta puerta que por mucho tiempo nos tuvo aislados
Jazmín y cedro
abrazan al ambiente, siéntete cómodo en mis aposentos, descuida, voy en busca de algunos martinis, sólo espera calmado lo que prepara la oscuridad para vos
El espacio se ha vuelto un mar agitado, mira como las olas le dan pelea a las inmensas
rocas, escucha como suenan los cuerpos al chocar sus masas
Se derriten las
paredes que sostienen la edificación, si te sigues acercando puede que se produzca un gran derrumbe, si tu mano sigue bajando de donde la tienes ten por seguro que habrá un cataclismo total
La tormenta ha
llegado, el viento viaja a mil kilómetros por hora, mira como la fuerza va arrancando los arboles desde la raíz, mira como el huracán se traga todos los pedazos de esta humilde guarida
Siente querido
mio, como el agua sube rápidamente por tus tobillos, no te asustes cuando ésta llegue a tu cuello, demuestra que eres un verdadero guerrero
Los rayos caen
ansiosos por todo lados, siente como se electrifica cada célula de tu cuerpo descubierto, ven, grita, no me dejes respirar, la pelea es eterna o momentánea, depende de tus ganas
Este tsunami viene
sin ganas de perdonar, aun tienes tiempo de partir o de naufragar en estas aguas infectadas de pecados
Sigue así, no
lo dejes, me gusta como tu viento estremece mis ramas un poco secas, congela mis gemidos, derrite mis caricias, evapora mis besos, desemboca en mi interior
El volcán hará erupción, así que el peligro vendrá, solo jura que cuando el magma salga, te quemaras en el, como si cayera en el agua más pura del manantial, y veas como se extingue poco a poco la vida.
Román Hernández
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