Endúlzate las palabras antes de venir a pedir retazos de este cuerpo que parece una exhibición
mundana, ven y se sincero con lo que quieres hacer, pues al final tus actos procrearan alguna connotación de tu ser.
Acércate que tengo ansias locas, tengo
un hambre milenario que espera impaciente por el roce de tus labios, ésta piel insiste en que tus manos moldeen y den forma a esta cuerpo un poco vacío, no te resistas, las ganas son evidentes.
Las amazonas de mi alma se han despertado
en esta noche tan oscura y fina, están esperando ocultas en la maleza algún capaz que quiere ser parte de una orgía nupcial.
Los búhos de mi corazón han emprendido
su vuelo cotidiano, van en busca de alguna presa fácil, que este descuidada a cualquier encantamiento mortal de pasión y verdad, los cuerpos se abren activos sobre el pavimento de sexo, y te busco entre esquinas salpicadas
de semen y vino, tu aroma me llama pero sus notas son débiles y me pierdo entre bares y callejones.
Me gusta por que no me la pones fácil,
esto es juego que quiero ganar, se que en tu sangre la eternidad me puede premiar, voy hacia ti o por ti, te persigo, te huelo, pero eres ágil y rastrero, no te encuentro y ya te anhelo.
Aquí estas dulce amigo, esas paredes
te impedirán que escapes de esta persecución lasciva, ahora respira fuerte que mi hambre carnal devorará toda tu existencia, no temas tu resurrección esta segura al amanecer.
Clávame las cruces de tus prejuicios,
esto no es una violación aunque parezca, sabes que tenías curiosidad, y como el gato ahora te voy a matar, eres un cuerpo ajeno, no me importa el anillo que llevas en el dedo, después de esta noche me buscaras en el mismo
sendero.
No soy un demonio, soy tus pecados,
tu karma, algo que viene de tu pasado, no creas que con disimular puedes engañar con una falsa actitud al mundo, hacen falta mucho dedos para tapar al padre sol, la luna esta contigo pues sabes que tu alma le pertenece.
Esto jamás acabará, sólo cuando
decidas en lo que de verdad estés dispuesto amar, esto en una maldición antigua que te convierte en otro ser cuando la luna llena quiere de tu cuerpo hermafrodita, mis labios han probado mucha miel pero la de tu boca en
distinta, es una droga, es un dulce envenenado, es sangre con opio, me vuelves loco, de ti quisiera comer por todos los siglos que le quedan a este planeta.
Regálame una noche cada 28 días,
déjame nutrirme de tu belleza, de tu vitalidad, viérteme con tu falsedad y dime que no sientes necesidad de mi carne juvenil pero ancestral, supongo que los espíritus del bosque nos quieren fundir en una sola pieza sexual,
las ninfas en las orillas del mar amarán cuando copulemos frente a ellas, hagamos de estas horas una eterna batalla carnal, un campo de pelea bisexual, un cama vacía, diferentes verdades.
Es hora de partir amigo de la noche,
pronto te buscaré y haré lo quiera con tu cuerpo bebido, eres tan real que me haces vivir una ficción, eres un iluso que tus hechizos verbales se convierten en realidad, ahora espérame dentro de esa cueva, no quiero que
otro de mi raza beba de ti y te lleve a la eternidad con el, solo espera que mi cuerpo sane, pues tu ambigüedad hiere de forma mortal mi frío corazón.
Román Hernández.
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